Dama de Monsoreau, la
Dumas, Alexandre
Alejandro Dumas Escritor francés (Villers-Cotteréts, Aisne, 1802 Puys, cerca de Dieppe, 1870), hijo de un general. Instalado en París en 1882, fue escribiente en las oficinas del duque de Orleáns, y en 1825 estrenó su primera obra teatral, sin éxito. El drama romántico Enrique III y su corte (1829), constituyó un gran acontecimiento escénico, y en 1831 Antony le consagró como u...
Sinopsis
Alejandro Dumas Escritor francés (Villers-Cotteréts, Aisne, 1802 Puys, cerca de Dieppe, 1870), hijo de un general. Instalado en París en 1882, fue escribiente en las oficinas del duque de Orleáns, y en 1825 estrenó su primera obra teatral, sin éxito. El drama romántico Enrique III y su corte (1829), constituyó un gran acontecimiento escénico, y en 1831 Antony le consagró como uno de los autores más populares; a partir de este momento escribió incansablemente tragedias, dramas y melodramas, que en general fueron muy aplaudidos: La torre de Nesle (1832), Kean o desorden y genio (1836), Mademoiselle de Belle-Isle (1839), La reina Margot(1845), etc. Ya famoso en el teatro, a partir aproximadamente de 1832 cultivó también la novela; gran admirador de Walter Scott, dio a la novela histórica una vivacidad y un pintoresquismo que han hecho de sus relatos de complicadas intrigas verdaderos clásicos del libro de aventuras: la célebre trilogía formada por Los tres mosqueteros (1844), Veinte años después (1845), y El vizconde de Bragelonne (1850), El conde de Montecristo (1846), La reina Margot (1845) y su continuación La dame de Monsoreau (1846), Memorias de un médico, Joseph Balsamo (1848), El collar de la reina (1850), Ange Pitou (1853), La condesa de Charny (1855).
Para atender a las crecientes demandas del público, una vez se hubo convertido en uno de los escritores más populares de su siglo, se vio obligado a recurrir a la ayuda de numerosos colaboradores (uno de ellos, Auguste Maquet, trabajaba con una notable independencia), creando así una especie de producción industrial de literatura que le permitió publicar cerca de trescientas obras; con ellas ganó una fortuna considerable, que con su prodigalidad proverbial no tardó en disipar, y en 1851 tuvo que exiliarse a Bruselas para escapar de sus acreedores. A su regreso a París (1853), su prestigio empezaba a decrecer, y acabó de arruinarse con una serie de desafortunadas empresas, como la fundación del semanario Le Monte-Christo (1857-1860).
En los últimos años de su vida realizó diversos viajes a Gran Bretaña, Rusia, Italia, Alemania, y durante su estancia en Italia trabó amistad con Garibaldi y colaboró con él. Al estallar la guerra francoprusiana se refugió en casa de su hijo, y allí murió al cabo de poco tiempo, casi arruinado. Su copiosa producción, como su agitada vida sentimental, reflejan un temperamento desbordante de vitalidad, impulsivo y generoso, que se vertió en una creación literaria que aún, en la actualidad, es capaz de cautivar a millones de lectores del mundo entero.
Índice
Capítulo I. Las bodas de San Lucas
Capítulo II. Continuación de las bodas de San Lucas
Capítulo III. No siempre el que abre la puerta es el que entra en la casa
Capítulo IV. Cómo se confunden a veces el sueño y la realidad
Capítulo V. La noche de bodas de la señorita de Brissac. por otro nombre madame de San Lucas
Capítulo VI. M. de San Lucas se halla con un nuevo paje
Capítulo VII. El rey Enrique se prepara para acostarse.
Capítulo VIII. De qué modo el rey Enrique se halló convertido de la noche a la mañana, sin que nadie supiese la causa de su conversión.
Capítulo IX. El miedo del rey el de Chicot
Capítulo X. La voz de Dios.
Capítulo XI. El sueño de Bussy
Capítulo XII. Quién era el montero mayor M. de Monsoreau
Capítulo XIII. Bussy encuentra al mismo tiempo el retrato y el original.
Capítulo XIV. Historia de Diana de Meridor
Capítulo XV. El tratado.
Capítulo XVI. El casamiento
Capítulo XVII. Cómo viajaba el rey Enrique III y qué tiempo necesitaba para ir de París a Fontainebleau
Capítulo XVIII. El padre Gorenflot
Capítulo XIX. Chicot observa que es más fácil la entrada que la salida del convento de Santa Genoveva
Capítulo XX. Lo que siguió viendo Chicot
Capítulo XXI. Chicot, creyendo tomar una lección de historia, tomó una lección de Genealogía.
Capítulo XXII. Los señores de San Lucas, viajando juntos, se encuentran con un compañero de viaje.
Capítulo XXIII. El anciano huérfano
Capítulo XXIV. Remigio el Tauduin, en ausencia de Bussy, se proporciona inteligencias en la casa de la calle de San Antonio
Capítulo XXV. El padre y la hija
Capítulo XXVI. El despertar del padre Gorenflot
Capítulo XXVII. Continuación
Capitulo XXVIII. El viaje del padre Gorenflot
Capítulo XXIX. Los cambios del padre Gorenflot
Capitulo XXX. Chicot y su compañero se alojan en la hostería del Cisne de la Cruz
Capítulo XXXI. La confesión
Capítulo XXXII. De cómo Chicot, luego de haber hecho un agujero con una barrena, hizo otro con la espada
Capitulo XXXIII. De cómo el duque de Anjou supo que no había muerto Diana de Meridor
Capitulo XXXIV. Vuelta de Chicot al Louvre
Capitulo XXXV. Lo que pasó entre el duque de Anjou y el montero mayor
Capítulo XXXVI. La policía en tiempo del rey Enrique.
Capítulo XXXVII. Del objeto que perseguía el duque de Guisa con su visita al Louvre
Capítulo XXXVIII. Cástor y Pólux
Capítulo XXXIX. El mejor medio de escuchar es oír.
Capítulo XL. La firma de la Liga
Capítulo XLI. La calle de la Ferronnerie
Capítulo XLII. Dónde estaba el príncipe.
Capitulo XLI//. La calle de la Jussienne
Capítulo XLIV. DEpernon y Schomberg
Capítulo XLV. Chicot es el verdadero rey de Francia.
Capítulo XLVI. Chicot visita a Bussy
Capitulo XLVII. Las zancas de Chicot, el boliche de Ouelus y la cerbatana de Schomberg
Capítulo XLVIII. El jefe de la Liga
Capítulo XLIX: Continuación del anterior.
Capítulo L. Eteocles y Polinice
Capitulo LI. No siempre se pierde el tiempo registrando armarios vacíos.
Capítulo LII. La fuga
Capítulo LIII. Las amigas
Capítulo LIV. Los amantes
Capitulo LV. Bussy rehúsa vender su caballo y consiente en regalarlo
Capítulo LVI. Diplomacia del señor duque de Anjou
Capítulo LVII. Diplomacia de M. de San Lucas
Capítulo LVIII. El billete
Capítulo LIX. Una banda de angevinos
Capítulo LX. Rolando
Capítulo LXI. La noticia de que era portador el señor conde de Monsoreau
Capítulo LXII. Cómo el rey Enrique III supo la fuga del duque de Anjou
Capítulo LXIII. Continuación del anterior.
Capítulo LXIV. La gratitud de M. de San Lucas
Capítulo LXV. El proyecto de Monsoreau
Capítulo LXVI. Llegada a Angers de la reina madre
Capítulo LXVII. Las pequeñas causas y los grandes efectos.
Capítulo LXVIII. Donde se verá si había muerto o no M. De Monsoreau
Capítulo LXIX. La sorpresa del duque de Anjou
Capítulo LXX. Continuación
Capítulo LXXI. La vuelta a París de M. de San Lucas
Capítulo LXXII. Dos antiguos personajes.
Capítulo LXXIII. Esculapio y Mercurio.
Capítulo LXXIV. El embajador del señor duque de Anjou
Capítulo LXXV. La comisión de M. de San Lucas
Capítulo LXXVI. Bussy y San Lucas
Capítulo LXXVII. Precauciones de M. de Monsoreau
Capítulo LXXVIII. Los acechadores
Capítulo LXXIX. Continuación del anterior.
Capítulo LXXX. Un paseo al cercado de Tournelles
Capítulo LXXXI. Chicot se despierta.
Capítulo LXXXII. El día del Corpus
Capítulo LXXXIII. Continuación del anterior.
Capítulo LXXXIV. La procesión
Capítulo LXXXV. Chicot I
Capítulo LXXXVI. Los intereses y el capital.
Capítulo LXXXVII. Lo que sucedía aliado de la Bastilla.
Capítulo LXXXVIII. El asesinato
Capítulo LXXXIX. Otra vez el padre Gorenflot
Capítulo XC. Chicot adivina por qué tenía D´Epernon ensangrentados los pies y pálidas las mejillas.
Capítulo XCI. La hora del combate
Capítulo XCII. Los amigos de Bussy
Capítulo XCIII. El combate
Capítulo XCIV. Conclusión
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